Todo sobre el tratamiento anticorrosivo para superficies

El tratamiento anticorrosivo para superficies se realiza para que el óxido deje de ser un problema que afecte a la calidad y la durabilidad de las piezas y las estructuras metálicas.

Así que en este artículo respondemos a las preguntas frecuentes sobre este tema, porque los equipos para el tratamiento de superficies, tienen en los anticorrosivos un gran aliado para darle una mayor protección a los materiales con los que trabajan.

¿Qué es el tratamiento anticorrosivo para superficies y cómo funciona?

El óxido que a veces ves en barandillas, o estructuras metálicas, es por supuesto un problema estético, pero también es la señal visible de un proceso químico que compromete la integridad del material.

Cuando el metal, especialmente el hierro o el acero, queda expuesto al aire y la humedad, reacciona formando óxidos que debilitan su estructura.

Por eso, los tratamientos anticorrosivos son aliados indispensables en la industria de la fabricación, y su misión no es decorativa, sino funcional. Es decir, interrumpir el proceso de corrosión antes de que cause daños irreparables.

Se puede pensar en estos tratamientos como sistemas de defensa multicapa, que en su forma más básica, funcionan creando una barrera física que aísla el metal de los elementos agresivos como el agua, el oxígeno o los contaminantes industriales.

Una pintura anticorrosiva convencional, por ejemplo, bloquea el contacto directo entre el acero y la humedad ambiental gracias a su composición química que forma un escudo impermeable.

Pero la verdad es que no basta con elegir un buen producto, lo más importante es cómo se realiza el tratamiento de superficies, para aplicar un anticorrosivo sobre óxido existente, o restos de grasa, ya que es como curar una herida sucia.

¿Qué objetivos se logran con el tratamiento anticorrosivo para superficies?

El objetivo principal, y quizás el más reconocido, es bloquear el contacto físico entre el metal y los agentes agresores, por lo que el recubrimiento actúa como un escudo hermético, que impide que estas sustancias alcancen la superficie del metal, e inicien las reacciones electroquímicas que conducen a la corrosión.

La calidad de esta barrera, depende de la integridad de la película y de sus características, entre las que se pueden nombrar su espesor uniforme, su adherencia molecular al sustrato, y su resistencia a la penetración de electrolitos.

Pero hay una meta igual de fundamental para realizar el tratamiento anticorrosivo para superficies, y es prolongar la vida útil de servicio del componente, o la estructura.

Hay que tener en cuenta que la corrosión es un deterioro progresivo, donde cada punto de óxido compromete la sección transversal del material, reduciendo su capacidad para soportar cargas.

Por eso, un sistema anticorrosivo tiene que ralentizar este deterioro hasta niveles predecibles y aceptables, algo que no solo se hace por economía, sino también por tener productos de una mayor calidad y confiabilidad a largo plazo.

También hay que mencionar, que para metales como el hierro y el acero, un objetivo específico de ciertos tratamientos es proporcionar protección electroquímica activa.

Con respecto a esto, tienes que saber que los recubrimientos ricos en metales menos nobles, como el zinc, funcionan como ánodos de sacrificio, que son simplemente metales que se corroen precisamente para poder evitar que otro se vea afectado por esa corrosión.

¿Cuáles son los tipos de tratamiento anticorrosivos que aplican recubrimientos protectores a una superficie?

La corrosión es un adversario silencioso de los metales, y combatirla exige conocer todo nuestro arsenal disponible.

Como empresa especialista en el acabado de superficies, sabemos que no existe una solución universal, puesto que cada metal, y cada tipo de exposición ambiental, demanda una estrategia distinta.

Así que analizando los tipos de tratamiento anticorrosivos para superficies, empezamos con los recubrimientos metálicos, donde el principio es quizás el más simple, que es cubrir el metal base con una capa de otro metal que actúe como barrera, o protector activo.

Por otra parte, la galvanización por inmersión en caliente es un clásico en el mundo de los anticorrosivos, donde sumergimos piezas de acero en zinc fundido, y al retirarlas, se forma una capa adherente de aleaciones zinc-hierro y zinc puro.

También hay que mencionar los recubrimientos orgánicos, o pinturas industriales, que son probablemente los más versátiles, y su eficacia está en las formulaciones químicas que los hacen posibles.

En ABShot, somos fabricantes de maquinaria por proyección y especialistas en el acabado de superficies con décadas de experiencia, por lo que si necesitas atención personalizada, te invitamos a contactar con nosotros.

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