Los tipos de recubrimientos en el tratamiento de superficies

Los Tipos De Recubrimientos En El Tratamiento De Superficies

Cada objeto de metal, madera o plástico que usamos a diario lleva consigo la historia de cómo se trabajó para poder hacer frente al uso constante, la humedad del aire, o el simple paso del tiempo, siendo esta la razón por la que existen diferentes tipos de recubrimientos en el tratamiento de superficies.

Con los equipos para el tratamiento de superficies se pueden aplicar capas protectoras sobre los materiales, pero no existe una fórmula única que sirva para todo. La variedad es enorme porque las condiciones a las que se enfrentan los objetos son también tremendamente diversas.

Así que en el sector del tratamiento de superficies, se realiza la elección de una u otra capa protectora dependiendo de varios factores, siendo el material original lo más importante, puesto que no se puede aplicar cualquier proceso sobre cualquier superficie.

Los recubrimientos orgánicos y los tipos que se utilizan en el tratamiento de superficies

Dentro del trabajo para proteger y mejorar materiales, los recubrimientos orgánicos son probablemente los que más se encuentran, ya que su característica principal es que se basan en compuestos de carbono, formando una película continua que se adhiere a la superficie del material.

De entre los representantes más conocidos de este grupo estarían las pinturas y los barnices, los cuales llevan pigmentos para dar color y resinas que actúan como el aglutinante.

Cuando se extienden sobre una superficie, el disolvente se evapora, o la resina se seca y endurece, creando una capa protectora y bastante decorativa. Se pueden aplicar con brochas, rodillos o mediante pulverización, lo que los hace muy versátiles.

Pero también entrarían dentro de esta familia los recubrimientos en polvo, los cuales son un polvo seco compuesto por partículas de resina y pigmentos, que se carga eléctricamente y se proyecta sobre la pieza, que tiene la carga opuesta, haciendo que el material se adhiera de forma uniforme.

El paso final es meter la pieza en un horno, para que el fondo se funda y se cuaje, formando una película continua, gruesa y muy resistente. Una de sus grandes ventajas es que resulta muy consistente, sin goteos o zonas débiles, y es excelente para componentes de maquinaria o muebles de exterior.

Por otra parte, no se puede olvidar, que para que se puedan aplicar los recubrimientos orgánicos con garantías de calidad, primero hay que hacer uso de alguno de los tipos de granalladoras, con el objetivo de preparar la superficie antes de este paso.

¿Cuáles son los recubrimientos inorgánicos y metálicos más utilizados en el tratamiento superficial?

De todos los métodos para proteger los metales, los recubrimientos de esta categoría son probablemente los más interesantes porque no se limitan a colocar una capa sobre el material, sino que trabajan con él para modificar su superficie desde dentro.

Estos recubrimientos se aplican sobre metales como el acero o el zinc, generando una capa de fosfatos que se adhiere con mucha fuerza, siendo una capa que tiene una textura microscópicamente rugosa y es ligeramente porosa.

Tal vez pienses que la porosidad es un punto débil, pero en realidad es una de sus mayores virtudes, porque esa textura funciona como una base perfecta para la pintura, ya que la retiene mecánicamente.

Además, esos pequeños poros almacenan lubricantes, lo que es muy útil en piezas que estarán en movimiento, por eso es tan común verlo en componentes de automoción.

Cuando un objeto de metal necesita una capa de protección resistente, se recurre a los recubrimientos metálicos, un proceso en el que se deposita una capa de un metal sobre la superficie de otro.

Probablemente, el más utilizado dentro de los metálicos sea el galvanizado, que se trabaja al cubrir el acero con una capa de zinc.

La forma más conocida de hacerlo es mediante la inmersión en caliente, donde las piezas de acero se sumergen en zinc fundido, y al retirarlas, se enfrían con un acabado brillante característico.

La verdadera virtud del zinc es que actúa como un escudo, protegiendo al acero subyacente incluso si la capa se raya o se daña, siendo esta cualidad lo que lo hace ideal para estructuras que permanecen a la intemperie.

Pero lógicamente hay muchos más tipos de recubrimientos en el tratamiento de superficies, así que si quieres saber cuál es el más conveniente para tu caso particular, contacta con nosotros.

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