Los tipos de disolventes para desengrase industrial
Los diferentes tipos de disolventes para desengrase industrial se utilizan en una operación que sostiene buena parte de la calidad y la seguridad de los procesos productivos, puesto que están presente en la fabricación de componentes metálicos y por supuesto, también en el mantenimiento de la maquinaria
La presencia de grasas, aceites y residuos adheridos a las superficies de los productos, necesitan una limpieza bastante rigurosa antes de comenzar con su tratamiento, y los equipos de desengrase industrial por disolventes cumplen con el objetivo de limpiar las piezas para después poder aplicar pinturas, soldaduras, o realizar ensamblajes.
Y es que una capa de grasa mal eliminada puede arruinar un recubrimiento, provocar defectos en las piezas, o directamente frenar la línea de producción. Por eso, elegir el disolvente correcto y tener una buena planta de limpieza por disolventes es fundamental, porque además, la normativa europea, a través del reglamento REACH y de la directiva de emisiones industriales, ha ido limitando el uso de sustancias con alta toxicidad.
Así que en este artículo, vamos a analizar los tipos de disolventes para desengrase industrial que puedes encontrar en el mercado, y las propiedades que deben tener para poder usarlos y obtener buenos resultados. Para ello, nos basaremos en nuestra propia experiencia, ya que en ABShot, llevamos décadas en el sector como fabricantes de maquinaria por proyección y siendo especialistas en el acabado de superficies.
¿Qué es un disolvente para desengrase industrial?
Un disolvente para desengrase industrial es una sustancia, o mezcla capaz de disolver grasas, aceites y otros residuos orgánicos que se adhieren a las superficies metálicas, plásticas, o vítreas durante los procesos de fabricación y mantenimiento.
Su función principal consiste en romper la película de suciedad y arrastrarla fuera de la pieza, bien por evaporación, o bien por enjuague posterior, y cada disolvente tiene un perfil químico distinto que condiciona su poder de solvencia, su velocidad de evaporación, su toxicidad y su compatibilidad con los materiales.
De hecho, este tema es muy importante para la calidad de las piezas, pero también para la seguridad, puesto que la elección incorrecta de un líquido de desengrase industrial puede dañar un polímero, así como dejar residuos que afecten a una soldadura, o generar emisiones peligrosas para los trabajadores.
Precisamente por eso, la definición de un disolvente para desengrase industrial no está realmente en su capacidad de disolver, ya que también importan el resto de sus propiedades y sus características, así como la forma en que se gestionan sus residuos.
¿Qué tipos de disolventes existen para el desengrase industrial?
Aunque en el mercado se pueden encontrar decenas de formulaciones comerciales, la mayoría se agrupa en tres grandes familias, que son las soluciones acuosas, los disolventes orgánicos halogenados y los disolventes orgánicos no halogenados.
Cada una tiene un comportamiento distinto frente a las grasas, un perfil de riesgo laboral propio y unas exigencias de gestión ambiental que condicionan su viabilidad en cualquier planta de producción.
Las soluciones acuosas, combinan agua con tensioactivos, silicatos, fosfatos, e hidróxidos para emulsionar la grasa y arrastrarla fuera de la pieza, siendo su principal ventaja que no hay compuestos orgánicos volátiles, lo que reduce drásticamente las emisiones atmosféricas y es ideal para el cumplimiento normativo.
Por otra parte, los disolventes orgánicos halogenados, entre los que estarían el tricloroetileno, el percloroetileno y el cloruro de metileno, no son inflamables y por eso durante décadas han sido la opción predilecta para el desengrase en fase vapor, que es un proceso en el que el disolvente calentado genera vapores que condensan sobre la pieza fría y arrastran la grasa disuelta.
Y en el caso de los disolventes orgánicos no halogenados, hay que decir que son un grupo heterogéneo que incluye hidrocarburos alifáticos y aromáticos, así como cetonas y alcoholes, entre otros, donde cada uno tiene sus propiedades únicas, pero también algunas comunes.
¿Qué propiedades debe tener un buen disolvente desengrasante?
Un buen disolvente desengrasante debe tener un equilibrio de propiedades químicas, físicas y de seguridad que encajen con el proceso y las condiciones de trabajo de cada planta de producción.
Si bien el primer parámetro que se suele analizar es el poder de solvencia, que indica cuánta grasa puede disolver una cantidad dada de producto, también la volatilidad condiciona el ritmo de trabajo y el consumo, y la seguridad laboral y ambiental tiene muchísima importancia.
Al final, la propiedad más valiosa de un disolvente desengrasante es como encaja en el proceso completo, así que si quieres asesoría personalizada para elegir el mejor para tu caso concreto, contacta con nosotros.


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