Los recubrimientos inorgánicos en el tratamiento de superficies

Los Recubrimientos Inorgánicos En El Tratamiento De Superficies

La protección de los activos del sector industrial exige soluciones a la altura de las expectativas, y por eso dentro de este campo, los recubrimientos inorgánicos llevan mucho tiempo siendo la primera línea de defensa contra la corrosión y el desgaste en todos aquellos trabajos que están sometidos a una alta exigencia.

Si esto sucede, es principalmente, porque de entre los tipos de recubrimientos para el tratamiento de superficies, la composición química de los recubrimientos inorgánicos prescinde en gran medida del carbono en su estructura, lo que les otorga una dureza y resistencia a las altas temperaturas imposible de igualar por las pinturas convencionales.

Así que en este artículo, vamos a seguir hablando del sector del tratamiento de superficies y sus retos, en esta ocasión, dándote toda la información que necesitas sobre los recubrimientos inorgánicos y sus posibles usos.

¿Qué tipos de recubrimientos inorgánicos existen?

El recubrimiento inorgánico es una capa protectora que sea adhiere a una superficie y formar una película endurecida, y que a diferencia de las pinturas convencionales, reacciona químicamente con el soporte, creando una unión que mejora la durabilidad.

Las pinturas de silicato son uno de los grupos más representativos dentro de esta familia, las cuales están compuestas por el silicato potásico y por pigmentos minerales, y que se aplican sobre hormigón, ladrillo o morteros de cal.

El proceso de petrificación que experimentan al secarse las convierte en una capa que permite la transpiración de los muros, evitando la acumulación de humedad y la aparición de moho.

Por otra parte, los recubrimientos metálicos inorgánicos protegen el acero mediante capas de zinc, níquel, cromo, o estaño. Así pues, el galvanizado, que sumerge las piezas en zinc fundido, previene la oxidación de estructuras expuestas a la intemperie, mientras que el niquelado les aporta brillo y dureza.

Las normas ISO y las normativas europeas establecen los métodos de medición del espesor y los requisitos de seguridad para garantizar la calidad de estos revestimientos en entornos industriales y urbanos, y la elección de un tipo u otro depende del material de base, las condiciones climáticas y el uso final.

¿Qué superficies se pueden tratar con recubrimientos inorgánicos?

El uso más común para estos compuestos es, sin duda, la superficie metálica, principalmente el acero y el hierro, porque son materiales que están en una lucha constante contra la oxidación.

Los recubrimientos de zinc inorgánico actúan como un escudo de sacrificio, puesto que el zinc se corroe antes que el metal que protege, manteniendo la integridad del acero durante décadas. Del mismo modo, el esmalte vítreo, un tipo de vidrio fundido a alta temperatura sobre el acero, crea un acabado duro e inalterable.

Algo que es menos evidente, pero igual de importe, es su aplicación sobre otros materiales más delicados, e incluso en el tratamiento de superficies en la industria del mueble, trabajando con madera y materiales plásticos.

Aunque tradicionalmente asociamos la madera a los barnices y a los aceites de origen orgánico, los tratamientos inorgánicos ofrecen una gran solución para los muebles que están pensados para exteriores, ofreciéndoles una resistencia superior a la radiación ultravioleta y en general, a las condiciones extremas del medioambiente.

En cuanto a los plásticos, los recubrimientos inorgánicos mejoran su resistencia a los arañazos y a los disolventes químicos, siendo esta una mejora en la durabilidad que se convierte, como es lógico, en una vida útil más larga para los productos.

¿Qué preparación necesita la superficie antes de aplicar un recubrimiento inorgánico?

Antes de que cualquier capa protectora toque la pieza, la superficie debe someterse a una limpieza química, durante la cual, los operarios sumergen las piezas en baños desengrasantes, soluciones alcalinas, o ácidas, que disuelven la grasa, el aceite y la suciedad ordinaria.

Después, una vez limpia, es cuando hay que corregir las impurezas más difíciles que tenga la pieza. Para ello, se utiliza una técnica llamada decapado, la cual elimina el óxido y la cascarilla de laminación mediante inmersión en ácidos, o mediante equipos de chorreado, que trabajan con abrasivos y que proyectan arena, granalla de acero o partículas de vidrio a alta presión.

En ABShot, somos fabricantes de maquinaria por proyección y especialista en el acabado de superfícies, por lo que si tienes dudas sobre cómo trabajar con recubrimientos inorgánicos y sacarles el máximo provecho, contacta con nosotros sin compromiso.

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