Las lámparas ultravioleta para manicura

Las Lámparas Ultravioleta Para Manicura

Cuando trabajamos con uñas, hay momentos en los que una lámpara de cabina grande no es la herramienta más práctica, sobre todo cuando el profesional está en pleno proceso creativo, ya en estos casos, es mejor usar las lámparas ultravioleta para manicura.

Por eso, tenemos disponible para ti un tipo de lámpara diferente, más pequeña y manejable, que se conoce como lámpara UV para manicura, de la que vamos a contarte sus características y a responder a las preguntas frecuentes de nuestros clientes.

¿Qué características técnicas tiene las lámparas de luz ultravioleta para manicura?

La cuestión fundamental está en el tipo de luz que emiten, porque solemos llamarlas a todas «lámparas UV», pero en realidad hay dos familias bien diferenciadas, que son las que usan tubos fluorescentes y las lámparas LED para manicura y pedicura.

Las primeras, las más tradicionales, funcionan con unos tubos largos que recuerdan a los de una oficina, pero emiten en un espectro más amplio de longitudes de onda. Las segundas, en cambio, utilizan diodos y suelen tener un aspecto más moderno, con la superficie completamente lisa y llena de lucecitas diminutas.

En cuanto a sus características, las lámparas de tubo emiten en un rango que va desde los 320 hasta los 400 nanómetros aproximadamente, lo que las hace compatibles con prácticamente cualquier producto de gel, o acrílico que haya en el mercado.

En las especificaciones técnicas viene expresada en vatios, pero cuidado, que no es lo mismo la potencia real que la consumida, y una lámpara puede poner en la caja «36 vatios» y luego resultar que esa es la potencia que gasta de la red, no la que realmente emite en forma de luz ultravioleta.

Lo que a nosotros nos interesa en el cuidado profesional de las uñas es la intensidad de radiación, que suele medirse en milivatios por centímetro cuadrado. Las lámparas profesionales de gama alta rondan los 40, o 50 milivatios por centímetro cuadrado, mientras que las domésticas se quedan en la mitad. Con menos potencia, el curado es más superficial y corremos el riesgo de que el gel se despegue por capas al poco tiempo.

¿Qué tipos de gel o esmalte requieren curado con lámpara UV?

Los geles y esmaltes de uñas para salones de belleza que requieren curado llevan en su fórmula unos componentes llamados fotoiniciadores, que son sustancias que permanecen inertes mientras el producto está en el bote, pero en cuanto reciben la radiación ultravioleta, o LED, se activan y desencadenan una reacción de polimerización.

El grupo más común son los esmaltes semipermanentes, que llevan muchos años usándose y que vienen en botes idénticos a los esmaltes tradicionales, con su tapón negro y su pincel integrado, y que se aplican como un esmalte corriente, con capa fina y respetando los bordes, pero luego necesitan pasar por la lámpara para endurecer.

Luego están los geles constructores, que son más densos y se utilizan para alargar la uña o para dar estructura, los cuales suelen venir en botes más grandes, o en tarros con tapa ancha, porque se trabajan con pinceles para manicura por separado.

Su consistencia recuerda a la miel espesa, y permiten modelar la uña, hacer el arco, y añadir decoraciones. También necesitan lámpara, pero al ser capas más gruesas, a veces requieren tiempos de curado más largos, o varias pasadas para que polimericen bien por dentro.

¿Puede una lámpara UV causar daños en la piel o en las uñas?

Llevamos años escuchando debates sobre la radiación ultravioleta, sobre los protectores solares y sobre los riesgos de tomar el sol sin cuidado, así que asociar la lámpara con todo eso es casi inevitable.

Para empezar, conviene aclarar que las lámparas de manicura emiten radiación ultravioleta, sí, pero de un tipo y con una intensidad muy concretos. La mayoría trabajan en una banda que ronda los 365 nanómetros, que está dentro del espectro UVA.

Por lo tanto, es la misma radiación que recibimos del sol, aunque con una diferencia, que es la exposición puntual, de pocos minutos cada vez, y solo afecta a la zona de las manos. No es lo mismo estar veinte minutos bajo una lámpara una vez al mes, que pasarse una tarde entera en la playa sin protección.

Dicho esto, solo nos queda recomendarte que si quieres ayuda profesional para ofrecer el mejor trato a las clientas de tu salón de belleza, no dudes en contactar con nosotros.

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