La presión óptima de granallado. ¿Cómo seleccionar la adecuada?

La Presión óptima De Granallado. ¿cómo Seleccionar La Adecuada?

El hecho de seleccionar la presión óptima de granallado es lo que hace que un trabajo de tratamiento de superficies tenga una mejor calidad y se realiza con un menor coste de tiempo y recursos.

Los diferentes tipo de granalladoras, y los materiales que se van a tratar, suelen tener unos valores óptimos de presión que se miden según las recomendaciones del fabricante y de la propia experiencia.

Por eso, en este artículo, vamos a hablar de la importancia de la presión óptima en el granallado, y de los factores que influyen para conseguirla.

¿Qué se considera como presión óptima de granallado?

La presión óptima de granallado no es un número fijo que valga para todas las situaciones. Depende del equipo, de la elección del abrasivo, del tamaño de la boquilla y de la superficie que se vaya a tratar.

Dicho de otra forma, hay rangos habituales que sirven como punto de partida, pero luego hay que ajustarlos según la práctica, el trabajo que se vaya a realizar y las especificaciones del fabricante.

Como referencia práctica, muchos fabricantes y técnicos trabajan en un rango aproximado de 80 a 120 psi, ya que ese intervalo suele ofrecer un buen equilibrio entre la velocidad de limpieza y el control del perfil de anclaje de la superficie en el granallado a presión.

En algunos trabajos concretos se sube más la presión, por ejemplo, para tratar piezas muy gruesas, o para abrasivos más pesados, y en otras se reduce para no dañar piezas delicadas.

Ten en cuenta, que el dato que importa realmente es la presión medida en la boquilla, no la que marque el manómetro del compresor o del depósito, ya que las pérdidas en mangueras, acoplamientos y válvulas pueden hacer que la presión real en el punto de salida sea varios psi menor que la presión de suministro.

También hay que saber que mantener la presión no sirve si el compresor no aporta suficiente flujo para mantener un chorro constante, ya que en estos casos, el resultado será una limpieza irregular.

¿Por qué es importante conseguir una presión óptima durante el proceso de granallado?

Conseguir la presión correcta al granallar cambia mucho el resultado, ya que la energía con la que las partículas golpean la superficie depende directamente de esa presión, y si es baja, la limpieza tarda más y el perfil que queda podría no ser suficiente para que una pintura, o un recubrimiento agarre bien.

Por otra parte, si es alta de más, la pieza puede sufrir marcados excesivos, deformarse, o endurecerse en la superficie, lo que complica procesos posteriores y no es bueno para tener un resultado final de calidad.

En una presión bien ajustada la mezcla de aire y abrasivo forma un chorro constante y con buen poder de impacto, lo que reduce el tiempo de trabajo y también el consumo de abrasivo.

Por el contrario, una presión inadecuada genera un chorro irregular, además de que aparece una cantidad de polvo excesiva y el trabajador tiene que repasar algunas zonas, con el consiguiente aumento de costes y de tiempo.

También hay límites prácticos del propio equipo que hay que analizar, ya que cada componente tiene una presión máxima recomendada por el fabricante, y excederla acorta la vida útil de los componentes y supone un riesgo de seguridad.

Además, el desgaste de la boquilla cambia la forma del chorro con el tiempo, por lo que lo que fue la presión óptima en un trabajo anterior, pueda que ya no lo sea, así que hay que ajustar y medir este valor constantemente.

¿Qué factores influyen para conseguir la presión ideal en el tratamiento de superficies?

Lograr la presión óptima en el granallado depende de muchos factores que actúan sobre el chorro y con ello sobre el resultado final. Como hemos visto, no existe un único número válido para todo, lo que importa es cómo esa presión, junto con otros elementos, realiza la limpieza y conserva la integridad de la pieza.

La capacidad del compresor y el caudal de aire disponible condicionan directamente la presión que mantiene el sistema durante el trabajo, ya que si el compresor no suministra el flujo necesario, la presión cae cuando se dispara la boquilla y el chorro pierde potencia.

Por otra parte, el tipo y la granulometría de los abrasivos condicionan la interacción entre las partículas y aire, y existen calculadoras que pueden dar estimaciones del perfil en función del abrasivo, pero la prueba práctica y la experiencia es lo más importante.

Por eso, en ABShot, como expertos en el tratamiento de superficies con décadas de experiencia, podemos ayudarte a seleccionar la presión óptima y el equipo necesario en tus trabajos de granallado, así que te invitamos a contactar con nosotros.

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