El reciclaje de materiales abrasivos aporta muchas ventajas a las empresas que realizan algún tipo de proceso de chorreado para el tratamiento de superficies dentro de su cadena de producción.
Las normas en cuanto a contaminación, están fomentando cada vez más el uso de abrasivos ecológicos, y el reciclaje es una manera imprescindible para contaminar menos.
Por eso, en este artículo vamos a hablar sobre los abrasivos para chorreado y granallado, analizando cómo funciona su proceso de reciclado y cuáles son sus beneficios.
¿Cómo es el proceso de reciclaje de los materiales abrasivos?
El reciclaje de los materiales abrasivos se desarrolla mediante una serie de etapas que permiten recuperar el valor residual de un producto que ha cumplido su función en trabajos de lijado, pulido, así como el resto de procesos que se llevan a cabo en el sector del tratamiento de superficies.
De esta forma, la industria implementa métodos propios para el manejo de los residuos en el proceso de chorreado, los cuales son generados durante el uso, en materias primas aprovechables para que puedan utilizarse en nuevos trabajos.
Dicho proceso parte de la recolección de los desechos, que se obtienen al consumirse las partículas que componen el abrasivo y al desprenderse el soporte.
La acción de obtener dichos residuos se efectúa en el propio lugar de trabajo, donde las empresas organizan sistemas de separación que recogen el material degradado.
Por otra parte, la identificación del material se efectúa con base en informes técnicos y en fichas de seguridad que describen la composición de cada producto.
La metodología de clasificación, establecida mediante codificaciones específicas, asocia cada tipo de residuo a un código determinado que refleja el grado de toxicidad y la naturaleza del abrasivo residual.
Los equipos de procesamiento someten el material a una serie de acciones de separación física, logrando remover las impurezas, después, la maquinaria especializada separa los fragmentos de abrasivo de las otras partículas adheridas.
Posteriormente, las empresas hacen uso de técnicas de reducción mecánica, mediante las cuales el abrasivo recuperado se muele en pequeños fragmentos, permitiendo obtener un tamaño de partícula uniforme que se ajusta a los requerimientos de los nuevos procesos productivos.
¿Qué tipos de abrasivos se pueden reciclar?
Los diferentes tipos de abrasivos que se utilizan en trabajos de granallado y chorreado de arena aparecen en forma de partículas metálicas, como la granalla de acero, y en forma de partículas minerales, como el corindón, o el carburo de silicio.
En estos casos, la industria adopta técnicas que separan los contaminantes y restos de material adherido a las partículas abrasivas, donde los sistemas que reciclan este tipo de abrasivos recuperan el material mediante equipos que controlan la separación física de las impurezas.
De hecho, la utilización de discos abrasivos ha impulsado la adopción de métodos para reciclar aquellos productos que se generan en el proceso de corte y desbaste de piezas.
Estos discos, elaborados a partir de compuestos de fibra, adhesivos y grano abrasivo, se someten a procesos de separación mecánica y térmica que logran extraer el grano activo.
El grano recuperado, en muchos casos, recobra parte de sus propiedades y se reintegra en la fabricación de nuevos consumibles, y los sistemas que llevan a cabo estas tareas demuestran la capacidad de transformar un residuo en un insumo que vuelve a participar en la cadena industrial.
¿Qué beneficios tiene el reciclaje de los materiales abrasivos que se utilizan en la industria del tratamiento de superficies?
El reciclaje de los materiales abrasivos que se emplean en el tratamiento de superficies brinda ventajas económicas, medioambientales y operativas que impactan en la competitividad de las industrias productoras.
Un beneficio sobresaliente consiste en la reducción de costes relacionados con la adquisición de nuevos insumos, ya que las empresas que recuperan el material abrasivo evitan incurrir en gastos adicionales para abastecer sus líneas de producción.
Por otra parte, la economía circular que se genera en la cadena del reciclaje afecta de manera directa en la reducción del volumen de residuos industriales.
Además, la transformación de los residuos en insumos productivos otorga a las empresas la ventaja de gestionar de forma activa sus residuos, lo que se traduce en una optimización del espacio y una mayor eficiencia en el manejo de materiales no reutilizables.
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